El arte de rozar cada pedazo de tu ser con mis dedos,
encender cada poro con el aliento,
empezar por el pensamiento,
terminar con tu sexo,
entre tus piernas,
jugando y desafiando la fricción de nuestras pieles,
destruyendo el tiempo,
excitando hasta la brisa que será un poderoso sex-appeal (para ti),
para mi,
que nos ayudará a revolvernos mientras,
entro en ti,
suavemente,
ignorando la vida...
Te fuiste en medio de las oscuras calles de los malos pensamientos,
me dejaste altanero y perdido en lunas de miedo,
destrocé mis venas con tu palabra en la boca,
sentencié mi vida,
burbujas de odio salieron y me llevó la dulce muerte,
lejos de tus labios,
de tu piel,
-me odio ahora mas que nunca-
degollé mi vida en pedazos,
desperdicié mis talentos de asesino en mi,
era mi propio verdugo,
en nombre de tu amor,
ya perdido.
Edwin Torrez
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