Quizás fue un poco de magia o el rubor de la noche,
quizás me morí al nacer en ti, o simplemente me alumbraste con la ciega pasión de una perdida colectiva
propia de tu humor,
me diste la estacada mortal
pero ahora busco que me mates de nuevo,
quiero esas piezas intuitivas propias tuyas
y las caricias nocturnas para la apreciación especial de la existencia.
Te admiré al dormir,
te quemé en cuerpos insensatos,
y te masturbé con deseos propios, prohibidos,
destrocémonos desnudos y alabemos al amor,
al azar o a la pasión.
Si no nos gusta, entonces olvidemos,
pero recordemos con pasos cortos iluminados de amor, pasión y carne.
Ahoguémonos y si salimos vivos ahorquémonos,
quizás así solo será un olvido.
O la oportunidad de amar, aunque sea una ilusión.
Lo demuestro, me hechizaste cuál bruja, me amarraste a ti...
Edwin Torrez
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