No espero el momento para volver a decirte que te amo,
casi perdido en el tiempo de mi desesperación olvidé las cosas mas simples,
como dar los buenos días al subir al bus o afeitar mi barba que crece inclemente día a día.
No espero el momento de volver a amarte aunque tu ya no hagas sombras,
ya no luces igual que cuando vivías,
re busco incansable entre mis papeles la carta que te escribí antes que partieras en medio de la lluvia,
cuando las gotas deshicieron tu cuerpo mezclándolo de nuevo con el barro.
Ya mi costado no encontrará esa costilla que me alimentaba de utopías
y ya no podré decirte te amo,
como lo hacía cada tarde tornasol,
con mi bolígrafo en mano...
Edwin Torrez
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